El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, se sienta en el banquillo de los acusados por un presunto delito de revelación de secretos. El caso ha generado sospechas de vicio de origen debido a la estructura jerárquica de la Fiscalía, donde el fiscal general puede dar órdenes concretas a sus subordinados. El juez Jesús Villegas ha expresado su preocupación por la posible nulidad del juicio, ya que el fiscal designado ha pedido el archivo de las actuaciones y no se suma a la acusación. Villegas propone suspender cautelarmente a García Ortiz durante el juicio para garantizar la imparcialidad. El empecinamiento de García Ortiz en no dimitir ha agravado la crisis. El juicio arranca este lunes, pero su sombra de nulidad podría prolongar el escándalo indefinidamente. La ciudadanía y Europa observan. El caso involucra a personas en la órbita del poder y un trasfondo de presunta corrupción, lo que agrava las sospechas. España, como Estado miembro de la UE, no puede permitirse este espectáculo.