En 1977, el Partido Comunista de España (PCE) se legalizó y el autor consiguió una entrevista exclusiva con Santiago Carrillo, líder del PCE, gracias a la mediación de un amigo. La entrevista se llevó a cabo en la calle Peligros, en la antigua sede del PCE, y se grabó con una grabadora Sanyo. El autor transcribió la cinta y se la entregó a un intermediario para que la publicara en una agencia de noticias. Sin embargo, la entrevista se publicó en una revista llamada Clímax, sin firma y con una portada sexista. El autor nunca recibió una explicación ni un reconocimiento por su trabajo. Han pasado 45 años desde entonces y el autor recuerda cómo se sintió ninguneada y ignorada por ser una mujer joven y sin experiencia en una profesión muy masculinizada. La entrevista se publicó sin su consentimiento y sin reconocer su autoría, lo que el autor considera un robo infame. La revista Clímax utilizaba fotos sexistas como gancho para vender sus publicaciones, lo que el autor considera machismo en estado puro.