América Latina se ha convertido en un escenario de tensiones entre Estados Unidos y China. Desde 2009, la balanza comercial se ha inclinado hacia China, con países como Brasil, Chile y Perú convirtiéndose en ejemplos de cómo el gigante asiático desplazó a Estados Unidos como principal socio. Con Trump en la presidencia, la Casa Blanca busca revertir esta pérdida de hegemonía con presión diplomática, sanciones y despliegues militares. El almirante Alvin Holsey recorrió la región en agosto para advertir sobre la 'amenaza china', acusando a Beijing de exportar autoritarismo y apropiarse de recursos estratégicos. China, por su parte, ha afianzado su rol en la región con un intercambio comercial récord de 500 mil millones de dólares en 2024 y proyectos de infraestructura que se extienden desde Argentina hasta México. Las inversiones directas han superado los 14 mil millones anuales. Venezuela y Brasil se han convertido en epicentros de la tensión, con buques norteamericanos patrullando el Caribe y China condenando la ofensiva y reivindicando el principio de no intervención.