El 2 de septiembre de 1945, Japón firmó su rendición incondicional a bordo del USS Missouri en la bahía de Tokio, poniendo fin a la Segunda Guerra Mundial. La ceremonia estuvo marcada por un ambiente solemne y tenso, con la presencia de figuras como el ministro de Asuntos Exteriores japonés, Mamoru Shigemitsu, y el general estadounidense Douglas MacArthur. La decisión de Japón de rendirse se debió a la situación militar y estratégica insostenible, después de años de guerra y la devastación causada por los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki, los días 6 y 9 de agosto respectivamente. La rendición marcó el inicio de una transformación profunda en Japón, con la instauración de una ocupación aliada que buscó democratizar y reconstruir el país. En 1947 se promulgó una nueva constitución que abolió el derecho a la guerra y estableció un sistema parlamentario, sentando las bases para la paz y el desarrollo económico que caracterizarían al Japón moderno. Cada año, el 15 de agosto se conmemora en Japón el Día de Duelo por los Caídos en la Guerra, una jornada que recuerda a las víctimas y promueve la paz.