Santiago Ávila, experto en liderazgo, ofrece consejos para responder a la pregunta de defectos en una entrevista de trabajo. Ávila sugiere que no se debe sonar perfecto, sino real y consciente. Se deben evitar respuestas clichés como "soy perfeccionista" o "trabajo demasiado". En su lugar, se debe ofrecer un defecto auténtico, explicado con naturalidad y acompañado de un plan para trabajarlo. Por ejemplo, "Me cuesta delegar porque me gusta tener todo bajo control, pero estoy aprendiendo que confiar en mi equipo da mejores resultados". También se puede mencionar la dificultad para hablar en público, siempre que se añada un giro positivo, como "Me he apuntado a un curso de oratoria y practico cada vez que puedo". Lo importante es demostrar que se está en proceso de crecer y aprender. Ávila advierte que no se deben mencionar defectos graves como la impuntualidad o la falta de compromiso, y que no se debe inventar algo que no se pueda justificar. La clave es ser honesto y mostrar iniciativa para mejorar.