Este invierno, el costo de la calefacción será menor debido a la disminución del precio del gas, que ha pasado de 50-55 €/MWh a 30 €/MWh. La producción de energía solar también ha aumentado, con más de 9 gigavatios instalados, lo que ayudará a reducir los precios. Sin embargo, el sistema energético español sigue dependiendo del gas y del GNL, lo que puede generar problemas en el futuro. La biomasa sólida es una opción económica, con un coste medio de 3,34 c€/kWh para la astilla, 4,68 c€/kWh para el hueso de aceituna y 6,95 c€/kWh para el pellet. La aerotermia es otra alternativa, aunque su instalación es cara, entre 10.000 y 20.000 euros. El hidrógeno verde no será una opción viable para la calefacción doméstica hasta bien entrada la década de 2030. Las reservas de gas en Europa están al 83%, por debajo del objetivo del 90%, lo que puede generar tensiones en el mercado. En resumen, este invierno será más tranquilo en términos de costo de la calefacción, pero el futuro sigue siendo incierto debido a la dependencia del gas y del GNL.