En el rascacielos SEG Plaza de Shenzhen, China, con 70 plantas y miles de inquilinos, la espera por un ascensor durante la hora punta del almuerzo puede llegar a media hora. Esto supone un gran obstáculo para los repartidores de comida, que ganan dinero en función del número de repartos que realizan. Para solucionar este problema, han surgido personas que se ofrecen como 'sustitutos' para subir la comida en el ascensor y entregarla a los clientes. El 'rider' le entrega el paquete al sustituto, le indica a qué planta corresponde y escanea el código QR para pagarle 2 yuanes chinos, unos 28 centavos de dólar. El sustituto entonces sube en el ascensor y entrega la comida al cliente. Esta proeza logística crea una economía informal dentro de otra economía informal, ya que ninguno de los repartidores tiene un contrato formal. Un joven llamado Linxing explica que la idea surgió de su tío, que es repartidor, y que necesita el dinero, generando alrededor de 14 dólares al día. Los repartidores dicen que vale la pena pagar a los sustitutos para acelerar las entregas, ya que ganan entre 4 y 8 yuanes por pedido.