La guerra comercial entre EE. UU. y China ha generado una oportunidad histórica para México, según el secretario de Economía, Marcelo Ebrard. El país puede duplicar la inversión extranjera directa en territorio mexicano, especialmente en sectores estratégicos como la farmacéutica, los semiconductores, la tecnología médica y la industria de la electromovilidad. México cuenta con un tratado que le permite realizar casi el 90% de su comercio con Estados Unidos libre de aranceles, lo que lo convierte en un socio privilegiado. La proximidad geográfica y la frontera compartida garantizan rapidez en el transporte y reducen costos logísticos. El gobierno mexicano ha intensificado inspecciones y sanciones contra importadoras de origen asiático, especialmente de China y Vietnam, para reforzar su credibilidad como aliado confiable. El reto será mantener el equilibrio entre satisfacer la creciente demanda norteamericana y garantizar que el desarrollo interno acompañe a la expansión del comercio exterior.