En diciembre de 2022, España, Portugal y Francia se unieron para definir el corredor de hidrógeno verde H2Med. Sin embargo, en abril de 2024, Francia llegó a un acuerdo paralelo con Marruecos, conocido como el proyecto Chbika, que busca producir 200.000 toneladas de amoníaco verde anual. El proyecto está impulsado por un consorcio europeo y tiene como objetivo construir infraestructura eólica y solar en tierra con 1 GW de capacidad. El amoníaco verde se producirá utilizando la técnica de la electrólisis gracias al agua de mar desalinizada. El proyecto ha generado polémica debido a que parte del territorio destinado al proyecto se encuentra en la región Guelmim-Oued Noun, considerada por organismos como la ONU como limítrofe o superpuesta con zonas del Sáhara Occidental, ocupado por Marruecos. España también ha firmado acuerdos con Marruecos para desarrollar proyectos de hidrógeno verde, lo que puede aumentar las tensiones diplomáticas con el Sáhara. El objetivo de Marruecos es que las renovables representen un 52% de su capacidad instalada para 2030 y el hidrógeno verde es un medio para lograrlo.