Brasil lleva veinte años planeando un tren de alta velocidad que una Río de Janeiro y São Paulo. Después de varios intentos fallidos, el proyecto ha sido retomado por la empresa TAV Brasil, que ha obtenido una concesión de 99 años para planificar, construir y operar la línea. El trayecto de 400 kilómetros tendrá paradas intermedias en São José dos Campos y Volta Redonda, y permitirá recorrer la distancia en una hora y cuarenta y cinco minutos, gracias a trenes capaces de alcanzar los 320 km/h. El costo estimado de la obra es de 60.000 millones de reales, y se espera que esté lista en 2032. El proyecto tiene un trasfondo político y económico, ya que marcará una frontera simbólica entre el pasado industrial y el futuro tecnológico de la región. La llegada de este tren de alta velocidad también abrirá un nuevo frente de competencia internacional, con empresas españolas, francesas, alemanas y chinas compitiendo por participar en la construcción y el suministro de material rodante.