La Comisión Europea ha aprobado un plan para triplicar la red europea de ferrocarril de alta velocidad, pasando de 12.000 kilómetros a 36.000 kilómetros antes de 2040. El objetivo es convertir al tren en una alternativa real al avión para trayectos de media distancia, reduciendo drásticamente los tiempos de viaje entre las principales capitales del continente. España va a tener un papel importante, con conexiones prioritarias como Madrid-Lisboa en tres horas y Madrid-París en seis horas. El plan contempla que estas mejoras estén operativas en 2035, aunque el corredor con Francia genera más dudas. La financiación pública no será suficiente, por lo que se busca atraer inversión privada, con un coste estimado de 345.000 millones de euros. La Comisión también promete una nueva estrategia de billetes en 2026 y una liberalización total del sector en 2040, lo que debería reducir los precios. España está bien posicionada para aprovechar estos fondos, con 700 kilómetros en construcción y otros 700 proyectados que llevarán la red por encima de los 5.000 kilómetros entre 2030 y 2032.