En 2012, arqueólogos descubrieron un mosaico de 2.400 años en el sur de Turquía, que muestra un esqueleto disfrutando de un pan y una jarra de vino, con la inscripción en griego 'Sé alegre y vive tu vida'. Este mosaico se encontraba en el comedor de una villa de clase alta en la antigua ciudad de Antioquía, actual Hatay, Turquía. La obra es un memento mori, recordatorio de la mortalidad humana, y sugiere una actitud de disfrute consciente y moderado, similar al epicureísmo. El mosaico plantea preguntas actuales sobre cómo vivimos y disfrutamos la vida. Su relevancia atemporal lo convierte en un 'manual de vida' en forma de piedra y teselas. El descubrimiento ha sido objeto de análisis y diversas interpretaciones, destacando su riqueza visual y técnica. El mosaico es un antecesor clásico de filosofías de vida minimalistas y conscientes que hoy vuelven a estar en auge.