El autor describe su conexión con una montaña en la frontera entre Galicia y Asturias, donde nació su abuelo paterno. La región tiene una rica historia, con antiguas minas de oro, carbón y minerales, y una cultura que se refleja en sus paisajes, costumbres y santos. El autor reflexiona sobre la relación entre la montaña y el mar, y cómo la altura y la cercanía al mar definen la verdadera línea que separa dos mundos. La región ha experimentado un declive económico, con la quiebra de las pequeñas industrias y la huida de la montaña hacia la ciudad. El autor valora la importancia de recordar el pasado y los sacrificios de los que nos precedieron, y cómo su legado nos ha permitido disfrutar de las comodidades y alegrías actuales. La conexión con la tierra y la familia es fundamental para entender quiénes somos y hacia dónde vamos.