La Academia Española de Tauromaquia busca ubicación para una escultura de un toro de 300 metros de altura, que triplicaría la altura de la catedral de Burgos. La estructura contaría con miradores panorámicos en los cuernos del animal y espacios comerciales en su base. El proyecto pretende emular el impacto turístico de monumentos como la Torre Eiffel o la Estatua de la Libertad. Después de que Madrid rechazara la propuesta, varias localidades castellanoleonesas como Ciudad Rodrigo, Toro, Benavente o Burgos han mostrado interés en acoger la escultura. La construcción requeriría un solar de al menos 650 metros de largo y los costes correrían a cargo de empresas privadas. El proyecto ha generado opiniones divididas, con algunos considerándolo un gran emblema para la ciudad y otros calificándolo de disparatado o una provocación que ensalza el maltrato animal.