La Primera Guerra Mundial dejó una red de trincheras que se extendía desde el Mar del Norte hasta la frontera con Suiza. Hoy en día, solo quedan algunos vestigios, como las trincheras de la Colina 60 en Bélgica, cerca de la ciudad de Ypres. Estas trincheras, conocidas como Sanctuary Wood, son uno de los mejores ejemplos de cómo eran las trincheras durante la guerra. La zona fue escenario de algunas de las peores batallas de la contienda, y las trincheras fueron construidas por las tropas británicas para protegerse de los ataques alemanes. Después de la guerra, los agricultores de la zona recuperaron el terreno y las trincheras fueron desmanteladas o sepultadas. Sin embargo, Sanctuary Wood se mantuvo y hoy sirve como museo en vida de la Gran Guerra. Las trincheras eran auténticas ciudades subterráneas, con búnkers, alambre de espino y barro. La vida en las trincheras era dura y peligrosa, con constantes ataques de artillería y condiciones insalubres. La batalla del Somme, en 1917, fue una de las más sangrientas, con más de 600.000 soldados aliados muertos. Las trincheras de Sanctuary Wood son un ejemplo perfecto de la vida en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial.