El color rojo característico de las granjas suecas se debe a un pigmento llamado Falu rödfärg, que se obtiene de la mina de cobre de Falun en Dalarna, Suecia. La producción de este pigmento comenzó en el siglo XVI y se convirtió en un símbolo de la identidad sueca. El rey Juan III ordenó pintar los techos de su palacio con este color, y posteriormente se popularizó entre las clases altas. Con el tiempo, la producción aumentó y el precio disminuyó, lo que permitió que más personas pudieran acceder a él. En 1760, la producción era de 25 toneladas, mientras que en 1930 superaba las 2.000 toneladas. El color 5040-Y80R se convirtió en un símbolo de Suecia y se utilizó en la construcción de granjas en Norteamérica por migrantes suecos. Hoy en día, la producción de Falu rödfärg ha disminuido debido a la competencia de productos sintéticos, pero sigue siendo un ejemplo de 'nacionalismo banal' y un símbolo de la cultura popular sueca.