Una escultura faraónica de 3.500 años de antigüedad ha regresado a Egipto después de décadas de estar perdida. La pieza, que representa a un alto funcionario, fue ubicada por especialistas en arte antiguo en Europa y se confirmó su autenticidad y origen a través de pruebas documentales y análisis técnicos. La escultura había salido ilegalmente de Egipto durante la segunda mitad del siglo XX y fue recuperada gracias a la cooperación entre gobiernos y expertos. La ministra de Cultura egipcia, Neveen El-Kilany, celebró el hecho como una victoria diplomática y destacó que la devolución es solo una parte de un esfuerzo mayor para repatriar piezas extraídas durante décadas de expolio arqueológico. La escultura será exhibida en el Gran Museo Egipcio en Guiza, que cuenta con una colección de más de 100.000 objetos, incluyendo la estatua colosal de Ramsés II y los tesoros del faraón Tutankamón. La UNESCO y organismos internacionales dedicados a la protección del patrimonio han reconocido el caso y han destacado la importancia de la cooperación y los marcos legales sólidos para proteger el legado de las civilizaciones antiguas.