En la región maya, un grupo de arqueólogos descubrió una plataforma gigantesca llamada Aguada Fénix, que se extiende 1,4 kilómetros de largo y 400 metros de ancho, con una altura de 10 a 15 metros. La cerámica encontrada data su origen hacia 1050 a.C., lo que la convierte en una de las construcciones más antiguas de Mesoamérica. El sitio fue descubierto gracias a la tecnología LIDAR y presenta una arquitectura horizontal, con un grupo arquitectónico orientado al movimiento del Sol. Los arqueólogos hallaron un cosmograma, una representación simbólica del universo, y depósitos rituales con ofrendas coloreadas. La construcción de Aguada Fénix requirió entre 10 y 13 millones de jornadas-persona, pero no hay evidencia de esclavitud ni jerarquías. Los investigadores creen que la obra fue levantada de forma colectiva y voluntaria, lo que desafía la idea tradicional de que solo sociedades jerárquicas podían crear monumentos de esta magnitud. Los arqueólogos involucrados en el proyecto incluyen a Takeshi Inomata, de la Universidad de Arizona, y Verónica Vázquez, del University College London.