Soportújar, un pueblo en la Alpujarra granadina, ha pasado de ser conocido por la superstición a convertirse en un icono cultural. En el siglo XVI, el pueblo fue repoblado con familias gallegas tras la expulsión de los moriscos, y los vecinos de la zona los tacharon de 'brujos'. En 2006, el ayuntamiento lanzó el Proyecto Embrujo para convertir esa mala fama en motor turístico. Hoy, Soportújar es un destino family-friendly con rutas pensadas para que los niños disfruten de casas de Hansel y Gretel, dragones y calderos mágicos. El pueblo cuenta con más de 25 comercios, un Centro de Interpretación de la Brujería, fuentes con caras de hechiceras y miradores con vistas alucinantes. En temporada alta, pueden haber 6.000 visitantes cada fin de semana, y durante la Feria del Embrujo en agosto se llega a los 20.000. El acceso se regula en temporada alta, por lo que lo ideal es una escapada slow entre semana. Soportújar también cuenta con un templo budista fundado por lamas tibetanos, que ofrece una experiencia única en Andalucía.