Leonardo da Vinci dibujó el Hombre de Vitruvio en 1490, y desde entonces, nadie ha podido resolver el misterio de por qué eligió proporciones tan específicas para sus brazos y piernas. Un odontólogo, Rory Mac Sweeney, ha descubierto un detalle previamente oculto en la ingle del Hombre de Vitruvio: un triángulo equilátero. Según su estudio, publicado en el Journal of Mathematics and the Arts, Da Vinci pudo haberse basado en una relación matemática que fue establecida formalmente por la ciencia moderna solo en el siglo XIX. La distancia entre los pies de un hombre y la altura de su ombligo arroja una razón de aproximadamente 1,64 a 1,65, muy cercana a la razón tetraédrica de 1,633. Esta relación matemática se utiliza para determinar la organización espacial óptima y se repite en todo el cuerpo, lo que sugiere que la anatomía humana ha evolucionado según principios geométricos que rigen la organización espacial óptima en todo el universo.