La clean girl aesthetic es una tendencia que promete minimalismo, pureza y vida saludable, pero que en realidad puede ser vista como una uniformidad higiénica y apolítica. Las clean girls se caracterizan por su estilo neutro, sin maquillaje aparente y con un enfoque en la salud y el bienestar. Sin embargo, detrás de esta estética se esconde una realidad más compleja, donde el minimalismo es caro y la autenticidad es cuestionable. La influencer Marta Camín cuestiona esta tendencia, preguntando por qué todo debe ser tan simple y minimal. La respuesta parece estar en la monetización de la vida según el algoritmo, donde la simplicidad y la neutralidad son más rentables. La clean girl no es una forma de vida, sino una forma de algoritmo, que busca domesticar y homogeneizar a las personas. La verdadera revolución es tener una estética propia, con imperfecciones y autenticidad, en lugar de seguir una tendencia que busca borrar la individualidad. Un bolso de 'piel vegana' puede costar el triple que uno normal, solo por tener un envoltorio 'con valores'. La clean girl es una especie de zen de Zara, una espiritualidad con código de descuento. La autora concluye que la verdadera revolución es tener una estética propia, con sus imperfecciones y gritos, en lugar de seguir una tendencia que busca borrar la individualidad.