En Jaén, el plato de cuchara por excelencia es el ajo harina, un guiso sencillo que resumen la esencia de la cocina andaluza. Se hace con productos humildes, fuego lento y mucho aceite de oliva virgen extra. El nombre viene de la harina que se añade al sofrito para espesar el caldo. Es una comida de jornaleros y campesinos de las Sierras de Segura, Cazorla y Mágina, que se hace con tomates maduros, patatas, pimientos secos y setas recién recogidas del monte. La receta no tiene complicación, pero sí truco, y se reserva para los días fríos y lluviosos. El ajo harina es un plato con cuerpo, con alma, con calidez que solo tienen los guisos hechos sin prisa. En la provincia de Jaén, el ajo harina es una seña de identidad rural, un guiso que se cocina en las casas, en las ventas y hasta en las romerías, siempre ligado al paisaje y a la temporada de setas. Su textura densa y su sabor terroso recuerdan al campo húmedo y al humo de las chimeneas.