El mundo antiguo tuvo una relación estrecha con las drogas, especialmente el cannabis y el opio. El cannabis se utilizaba para inducir éxtasis ritual y se ha encontrado en restos arqueológicos de 2.700 años de antigüedad en el templo de Tel Arad. Los escitas y tracios también lo utilizaban en rituales. El opio se utilizaba como analgésico y se ha encontrado en vasijas de 3.300 años de antigüedad en la necrópolis cananea de Tel Yehud. El médico Avicena consideraba el opio un analgésico peligroso, mientras que el emperador Marco Aurelio se volvió dependiente de él. Las drogas se utilizaban para conectar con lo divino, para la medicina y para la filosofía. El cannabis se integraba en ceremonias ligadas a la muerte o a la renovación espiritual, y el opio se convirtió en una droga de lujo en Roma. Los textos clásicos describen el uso de estas sustancias, como La Odisea de Homero, que describe una droga que podía borrar el dolor y la ira.