Arturo Pérez-Reverte denuncia que el Ministerio de Asuntos Exteriores, liderado por Albares y Sánchez, intenta influir en la Real Academia Española (RAE) a través del Instituto Cervantes. Pérez-Reverte considera que el Ejecutivo busca apropiarse del ámbito de la lengua española, preservada y promovida por la RAE, y que el director del Cervantes, Luis García Montero, actúa como una extensión política del Gobierno. La RAE ha mantenido su independencia durante más de tres siglos, y Pérez-Reverte teme que la intromisión política en la lengua suponga una pérdida de independencia para la institución. El escritor sostiene que Exteriores busca colonizar el ámbito natural de la RAE, abriéndose paso a codazos para protagonizar la fotografía y controlar la Academia en el futuro. La denuncia de Pérez-Reverte ha tenido un amplio eco mediático y ha puesto de nuevo sobre la mesa la pregunta de si la RAE puede seguir siendo una institución de todos si el Gobierno intenta dirigir su rumbo.