En Inglaterra, bajo el Leicester Market, un equipo de arqueólogos del University of Leicester Archaeological Services ha descubierto una mazmorra medieval y una tumba romana que llevaban 2.000 años ocultas. El hallazgo se produjo durante las obras de renovación para construir una nueva plaza moderna, con una inversión de 7,5 millones de libras. Los descubrimientos incluyen un enterramiento infantil romano, hornos de cerámica, monedas, fragmentos de cerámica, joyas y pequeñas teselas empleadas en mosaicos. También se encontró un calabozo medieval descrito como una prisión vil, donde los reclusos eran encerrados sin cama ni compañía. El equipo ha identificado capas de suelo pertenecientes a la época anglosajona y ha encontrado restos del antiguo mercado medieval. El proyecto ha despertado el interés del público y ha generado un debate sobre la necesidad de conservar y divulgar estos hallazgos. Las autoridades locales planean exhibir algunas de las piezas más significativas y incorporar parte de estos descubrimientos en la narrativa cultural de la ciudad.