El Faro de Alejandría, construido en el siglo III a.C. bajo el reinado de Ptolomeo I, se alzaba más de 100 metros sobre la isla de Faro, guiando a los navegantes del Mediterráneo. Su destrucción, provocada por un terremoto en 1303, no borró su legado. Una misión arqueológica internacional ha recuperado 22 bloques monumentales del antiguo faro, algunos de hasta 80 toneladas, que formaban parte de su entrada principal. Estas piezas combinan elementos arquitectónicos de las tradiciones egipcia y griega. El proyecto PHAROS, impulsado por el CNRS de Francia, el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y la Fundación Dassault Systèmes, busca reconstruir en 3D el Faro de Alejandría, piedra por piedra, utilizando tecnologías de fotogrametría submarina. Con más de 100 piezas ya digitalizadas, esta construcción podría devolver al mundo una de sus estructuras más enigmáticas y majestuosas, ahora como modelo interactivo accesible al público y a futuras generaciones de investigadores. El arqueólogo Jean-Yves Empereur ya había documentado más de 3300 fragmentos, pero nunca se habían rescatado piezas de tal tamaño y relevancia.