En 1940, los nazis ocuparon la isla de Jersey, en el Canal de la Mancha, y se encontraron con un idioma que no entendían: el jerseyés. Este idioma, emparentado con el normando, tiene una rica historia de más de mil años y fue utilizado por los lugareños como una herramienta de resistencia pasiva. A pesar de que el jerseyés estaba estigmatizado y considerado una lengua vulgar, jugó un papel relevante durante la Segunda Guerra Mundial. Los nazis no podían entender el idioma, lo que permitió a los isleños intercambiar información y trazar planes clandestinos. En la actualidad, el jerseyés es un idioma en retirada, con solo 500 hablantes nativos capaces de expresarse con fluidez. Sin embargo, en febrero de 2019, las autoridades isleñas lo declararon idioma cooficial junto al inglés y francés. La ocupación alemana duró desde junio de 1940 hasta mayo de 1945, y durante ese tiempo, 30.000 personas fueron evacuadas de las Islas del Canal. El jerseyés es una lengua compleja, con diferentes variedades dialectales, y su uso como lengua secreta permitió a los isleños burlarse de los nazis. En la actualidad, hay instituciones dedicadas a su fomento y una mayor sensibilidad por parte de las instituciones locales.