El tomate es un ingrediente versátil en la cocina mediterránea, se consume en crudo, cocinado, reducido en salsas o transformado en conservas. Más allá de las ensaladas o del clásico gazpacho, existen recetas que permiten explorar fórmulas menos conocidas. Se presentan cinco recetas: Sopa picante de tomate, jengibre y coco, que combina 800 mililitros de tomate triturado, 400 mililitros de leche de coco y 50 mililitros de nata líquida; Crema de tomate, zanahoria y jengibre, que utiliza un kilogramo de tomate, seis zanahorias y una pizca de jengibre en polvo; Tomates asados con hierbas y vinagreta de cítricos, que se prepara con tomates medianos, aceite de oliva, sal, pimienta y hierbas frescas; Tomates rellenos de atún, que se elaboran con tomates firmes, atún en aceite o al natural, cebolla picada, pimiento y aceite de oliva; y Pipirrana andaluza, ensalada fresca de tomate, que se prepara con pimiento verde, cebolla, pepino y aceite de oliva. Estas recetas ofrecen un contraste entre sabores y texturas, y pueden presentarse como entrantes, guarniciones o acompañamientos de platos principales.