Hacer el Camino de Santiago requiere una mochila bien preparada con lo imprescindible. La regla básica es no sobrepasar los 10 kilos. La credencial del peregrino es fundamental para sellar en albergues y obtener la Compostela. El calzado debe ser cómodo y adaptado al pie, y se recomienda llevar ropa técnica como camisetas transpirables, forro polar ligero y chaqueta impermeable. Un botiquín básico con agujas hipodérmicas, apósitos de gelatina, tiritas y vendas compresivas es esencial. La hidratación es clave, por lo que se debe llevar una botella reutilizable de agua. Otros elementos útiles son una toalla de microfibra, linterna frontal, gafas de sol y tapones para los oídos. Se debe evitar cargar con objetos duplicados o innecesarios, y se pueden comprar productos de higiene y otros suministros por el camino. La mochila del peregrino debe ser ligera, ordenada y útil, y se debe aprender a caminar con lo justo.