En Jordania, a 12 kilómetros al suroeste de Madaba, se encuentra el yacimiento de Murayghat, un enclave de la Edad del Bronce temprana (3700-3500 a.C.) que ha sido excavado por un equipo liderado por Susanne Kerner. El lugar no fue un asentamiento doméstico, sino un espacio ceremonial y de encuentro intercomunitario, construido en un momento de crisis social tras el final del Calcolítico. El paisaje de Murayghat impresiona por su densidad de monumentos, con más de 90 dólmenes identificados y documentados, y una colina central con estructuras de grandes piedras en pie. Los dólmenes se alinean a lo largo de las laderas y parecen orientarse hacia la colina central, que habría actuado como punto focal de los rituales. La excavación de las estructuras interiores refuerza el carácter no doméstico del sitio, con muros que definen recintos de hasta 18 metros de diámetro, pero no presentan suelos de ocupación, hogares ni restos de viviendas. Se han encontrado fragmentos de grandes cuencos de piedra, moliendas de basalto con restos de ocre, cuernos de cabra, pequeñas agujas de cobre y cerámicas típicas del Bronce Inicial. El estudio sugiere que Murayghat fue probablemente un centro de encuentro regional más que un poblado, donde se negociaban alianzas, se celebraban ritos de paso y se enterraban a los miembros de distintas comunidades.