La Muralla de Gobi, ubicada en la provincia de Ömnögovi, tiene una longitud de más de 300 kilómetros y fue construida bajo el reinado del emperador Yuanhao (1038–1048). Un estudio internacional reciente ha revelado que esta estructura no solo fue una línea defensiva, sino también una red viva de comercio, control y contacto entre civilizaciones. La muralla forma parte de un sistema de más de 4.000 kilómetros de fortificaciones conocido como el Medieval Wall System, que atravesaba China, Mongolia y Rusia. Los investigadores utilizaron teledetección, datación por radiocarbono y excavaciones sistemáticas para determinar que la mayor parte del muro fue erigida durante el periodo Xi Xia. La muralla se levantó cerca de pozos, oasis y zonas arboladas, lo que demuestra una planificación orientada al mantenimiento y al tránsito constante. El estudio revela que la muralla actuaba como frontera administrativa, controlando impuestos, regulando el paso de caravanas y facilitando la comunicación entre diferentes comunidades.