En el año 1157 a.C., durante el reinado de Ramsés III, un grupo de artesanos en Deir el-Medina, un poblado clave en el Valle de los Reyes, decidieron parar y exigir su salario en grano, cerveza, pescado y verduras. Estos artesanos, encargados de excavar y decorar las tumbas reales, vivían en una comunidad aislada y dedicada a dar forma a las moradas eternas de los faraones. Sin embargo, la economía del reino empezó a fallar, y los pagos en especie se retrasaron, lo que llevó a la situación insostenible. El escriba Amenenkaht registró en un papiro lo sucedido, incluyendo la escena de artesanos que cruzan los muros de la necrópolis al grito de “¡tenemos hambre!” y que acampan en templos para reclamar lo que se les debía. Las protestas bloquearon incluso accesos al Valle de los Reyes, afectando los rituales funerarios. Tras semanas de tensiones, los atrasos fueron pagados y se llegó a un acuerdo. Este episodio quedó grabado en la memoria como la primera huelga laboral documentada, hace más de 3.200 años.