Una obra maestra del siglo XVII, dibujada por Giuseppe Ghislandi, fue robada por el régimen nazi y pasó a manos del comerciante de arte judío Jacques Goudstikker en Ámsterdam. La obra se consideraba perdida durante más de 80 años, hasta que fue redescubierta en una villa argentina perteneciente a las hijas de Friedrich Gustav Kadgien, un importante personaje en la administración financiera nazi. El hallazgo se produjo gracias a la venta de la villa a través de la inmobiliaria Robles Casas & Campos, cuando los fotógrafos se percataron de que el cuadro era una pieza histórica de gran valor. La pintura se había estado buscando en la web 'Lost Art', portal donde se documentan cientos de obras desaparecidas. Sin embargo, tras el redescubrimiento, las autoridades se personaron en la villa y encontraron que el cuadro había desaparecido, lo que ha generado una investigación por posible delito de contrabando vinculado a crímenes contra el derecho internacional durante la II Guerra Mundial.