El Parque Nacional de Yellowstone ha experimentado un renacimiento gracias a la reintroducción del lobo gris en 1995. La población de alces, que había superado los 18.000 ejemplares, descendió drásticamente, lo que permitió la regeneración de árboles como el álamo temblón. Un estudio reciente encontró que en un tercio de las masas de álamos ya crecen árboles jóvenes y saludables, algo inédito en más de 80 años. La recuperación de los álamos ha mejorado la biodiversidad y ha permitido la expansión de arbustos y flores. Sin embargo, la población de bisontes ha incrementado y podría convertirse en un nuevo desafío para la regeneración de los árboles. La reintroducción de grandes carnívoros ha demostrado ser una herramienta poderosa para restaurar paisajes enteros.