Los castros de Galicia y Asturias, asentamientos fortificados de la Edad del Hierro, han sido reevaluados gracias a un proyecto del Instituto de Ciencias del Patrimonio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. El proyecto HINTERLAND utilizó tecnología aérea y geofísica para analizar estos asentamientos, revelando que son más extensos y complejos de lo que se creía. Se identificaron restos de fosos, caminos y áreas de actividad que se extendían más allá de las murallas conocidas. En lugares como Coto das Medorras y Montes Claros, se detectaron sistemas defensivos múltiples y estructuras enterradas. Los investigadores creen que estos espacios exteriores podrían haber tenido funciones específicas relacionadas con la producción o enterramientos. El estudio demuestra que el entorno de los castros estaba intensamente modificado por las comunidades que lo habitaban, con caminos, áreas de producción y posibles zonas de enterramiento. Se han documentado más de 2.000 trazas arqueológicas potenciales, incluyendo 30 castros desconocidos, en un área de 2.000 kilómetros cuadrados. Las próximas excavaciones buscarán confirmar el alcance real de estas comunidades.