Un equipo de arqueólogos británicos ha reconstruido el rostro de una mujer neandertal de unos 75.000 años de antigüedad, encontrada en la cueva de Shanidar en el Kurdistán iraquí. La mujer, apodada 'Shanidar Z', murió a los 45 años, lo que se considera una edad avanzada para su época. Su rostro reconstruido muestra una fisonomía no tan diferente de la nuestra, con rasgos definidos y una expresión que sugiere una humanidad compartida. El descubrimiento se basó en el meticuloso trabajo de recuperación de un cráneo aplastado, conservado entre sedimentos durante milenios. La figura reconstruida ha sido posible gracias a la colaboración con los hermanos Adrie y Alfons Kennis, reconocidos paleoartistas neerlandeses. La mujer de Shanidar no fue enterrada al azar, sino que fue colocada en posición fetal, justo detrás de una gran roca vertical situada en el centro de la cueva, lo que sugiere un patrón ritualizado de deposición de los cadáveres. El caso de Shanidar Z forma parte de un proceso más amplio de revalorización del neandertal en la paleoantropología contemporánea, mostrando una imagen muy distinta de la tradicional visión de los neandertales como seres inferiores.