La isla de Guam, un territorio estadounidense en el Pacífico, ha sufrido un desastre ecológico debido a la invasión de serpientes arbóreas pardas (Boiga irregularis) que han eliminado a 10 de las 12 especies de aves que habitaban la isla. La población de serpientes se ha disparado a dos millones de ejemplares, lo que ha provocado un desequilibrio ecológico. Sin aves que controlen a los insectos, las arañas han tomado el control y se estima que hay hasta 733 millones de arañas visibles en la isla. Los Estados Unidos destinan 3,8 millones de dólares al año para frenar la propagación de las serpientes, pero los intentos de control han sido limitados. La isla sigue siendo un recordatorio viviente de cómo un desequilibrio ecológico puede transformar un ecosistema entero en apenas unas décadas. La voracidad de las serpientes ha quedado documentada en escenas surrealistas, como la de una serpiente devorando un cerdo entero en medio de una celebración local. Los científicos confirman que las serpientes matan incluso lo que no pueden tragar, y se han encontrado polluelos cubiertos de saliva. La situación en Guam es un ejemplo de cómo la introducción de especies invasoras puede tener consecuencias devastadoras para el ecosistema local.