Astrónomos de Japón, Corea del Sur y Estados Unidos observaron una erupción estelar con dos fases en la estrella EK Draconis, similar al Sol joven. La erupción se produjo a velocidades de más de 500 kilómetros por segundo y se detectaron cambios en la luz de la estrella en el ultravioleta y visible. El hallazgo sugiere que las tormentas solares del pasado pudieron crear las condiciones para el origen de la vida en la Tierra. Las partículas energéticas del Sol joven podrían haber roto moléculas de nitrógeno y dióxido de carbono, creando fragmentos químicos capaces de formar aminoácidos. El estudio también sugiere que estas erupciones podrían haber afectado la magnetosfera terrestre y reducido su tamaño. La investigación se realizó con ayuda del telescopio espacial Hubble y varios observatorios terrestres. Los científicos planean seguir observando EK Draconis y otras estrellas similares con futuros telescopios, como la misión LAPYUTA de Japón. La erupción se produjo el 12 de noviembre de 2025 y se publicó en la revista Nature Astronomy.