La ballena franca del Atlántico Norte, una de las especies más amenazadas del mundo, ha experimentado un crecimiento en su población después de décadas de declive. La población se había reducido un 25% entre 2010 y 2020 debido a la pesca industrial, el tráfico marítimo y el cambio climático. Sin embargo, gracias a la investigación, leyes más estrictas y la coordinación internacional, la población ha crecido de manera sostenida durante cuatro años consecutivos. Actualmente, existen 384 individuos, ocho más que el año pasado. Las nuevas normas de navegación en Canadá han reducido las colisiones y el uso de aparejos de pesca sin cuerdas ha disminuido los enredos fatales. Se han registrado 11 nuevas crías y se ha observado una reducción en las lesiones y un número inusualmente bajo de muertes. Expertos como Philip Hamilton y Heather Pettis se muestran cautelosamente optimistas sobre el futuro de la especie.