La historia del reino animal comenzó con una esponja, no con un organismo dotado de cerebro o movimiento. Las nuevas pruebas químicas encontradas en rocas de más de 600 millones de años confirman que las esponjas fueron las primeras en romper la frontera entre la vida unicelular y la complejidad. El hallazgo se basa en la identificación de biomarcadores, como los esteranos C30 y C31, derivados fósiles de los esteroles que producen las demosponjas modernas. Estos compuestos se encontraron en rocas del Neoproterozoico de Omán, Siberia y la India, en proporciones coherentes con las que generan las esponjas actuales. Esto redefine nuestra propia genealogía biológica, ya que si las esponjas fueron el primer paso, significa que la historia de los animales comenzó mucho antes de lo que nunca imaginamos, hace unos 635 millones de años. Las esponjas representan el paso más importante desde los microorganismos primitivos hacia los animales pluricelulares, y su papel es trascendente en la historia del reino Animalia.