Un equipo internacional de investigadores ha descubierto una concha marina en Walufeni Cave, un yacimiento del altiplano de Papúa Nueva Guinea, que data de hace 2.400 años. Este hallazgo sugiere que ya en aquel período existían conexiones estables entre comunidades costeras y grupos que habitaban el altiplano, tradicionalmente considerados más aislados. La concha, fechada mediante análisis radiocarbónicos y de estratigrafía, plantea que la circulación de objetos no era puntual, sino el reflejo de un entramado de intercambios que pudo incluir bienes materiales, ideas y prácticas culturales. El descubrimiento también aporta pistas sobre el origen de la cultura Kasua, documentada en el altiplano de Papúa y caracterizada por elementos distintivos en la cerámica, el utillaje lítico y las prácticas simbólicas. Los investigadores plantean que la llegada de objetos exóticos como conchas marinas habría desempeñado un papel en la formación de identidades culturales diferenciadas y en la consolidación de redes sociales más amplias. El estudio sugiere que las conexiones de larga distancia en Papúa se intensificaron mucho antes de lo que se pensaba, con una mayor conectividad en épocas tempranas de lo que se asumía hasta ahora.