El cometa 3I/ATLAS, un cuerpo más viejo que el Sol, ha reaparecido después de cruzar el fuego solar. Fue descubierto por Qicheng Zhang del Observatorio Lowell en Arizona el 31 de octubre. El cometa viaja a más de 210.000 kilómetros por hora y su órbita es hiperbólica, lo que significa que no gira alrededor del Sol. El 3I/ATLAS contiene restos químicos de las primeras generaciones de estrellas y su composición es una mezcla de hielo, polvo y gases intactos. El cometa brilla más azul que el Sol, lo que implica temperaturas altísimas, incompatibles con un cuerpo formado por hielo. La NASA prepara sus instrumentos para seguirlo de cerca y en diciembre alcanzará su máximo brillo. El cometa 3I/ATLAS es una auténtica cápsula del tiempo cósmica y su estudio puede revelar cómo surgieron los elementos que hoy forman planetas, atmósferas e incluso vida. El profesor Avi Loeb propuso una hipótesis provocadora sobre la posible naturaleza del cometa, pero la mayoría de los astrónomos descarta la idea de tecnología no humana. El cometa 3I/ATLAS pasó cerca de Marte el 3 de octubre y a fines de diciembre alcanzará su punto más próximo a la Tierra, a unos 270 millones de kilómetros.