El satélite biológico ruso Bion-M 2 ha regresado a la Tierra tras 30 días en una órbita polar a una altura de entre 370 y 380 kilómetros. Transportó 75 ratones macho, 1.500 moscas de la fruta, cultivos celulares, microorganismos, semillas de plantas y otras muestras biológicas. Los organismos fueron expuestos a radiación cósmica para conocer la viabilidad de la vida en esas condiciones. El satélite, de 6,4 toneladas, se equipó con 25 cajas, cada una con tres ratones. La tripulación se monitoreó constantemente, y se les instalaron sensores para medir parámetros como la temperatura y la frecuencia cardíaca. El jefe del Laboratorio de Fenotipado Animal, Alexander Andreyev-Andrievsky, destacó que la alimentación de los ratones fue automática. Los científicos rusos prevén examinar los datos recabados en un año, y la agencia espacial rusa, Roscosmos, planea agilizar el trabajo con Inteligencia Artificial.