Hace 14.800 y 5.500 años, el Sáhara vivió su época verde con lagos, praderas y bosques donde comunidades humanas se asentaban. En el suroeste de Libia, la comunidad de Takarkori prosperó en un abrigo rocoso. La arqueogenetista Nada Salem y su equipo lograron extraer ADN utilizable de dos momias naturales de 7.000 años, revelando que no pertenecían a poblaciones subsaharianas, sino a un linaje norteafricano desconocido. El análisis mostró que estos individuos estaban emparentados con los cazadores-recolectores de Taforalt, en Marruecos, de hace 15.000 años. Se encontraron pruebas de pastoreo y técnicas avanzadas de cerámica y cestería, lo que sugiere que la innovación viajó como conocimiento cultural más que como sangre nueva. El Sáhara actuó como un muro natural que aisló poblaciones enteras durante milenios.