La localidad de Paiporta sigue sin recuperarse un año después de la tragedia de la DANA. Las casas siguen sin ser hogar y las obras de reconstrucción avanzan lentamente, con solo un 20% de avance en la reforma de los puentes derruidos. La maquinaria pesada sigue inmersa en el barranco del Poyo y los grafitis decoran las calles con mensajes de esperanza y dolor. El taller de Darío ha logrado abrir de nuevo después de esfuerzos inimaginables, pero la cinta que impide volver a la vida sigue siendo un recordatorio de la tragedia. La luz al final del barro es un mensaje de esperanza en un pueblo que sigue intentando reconstruir la normalidad perdida. La DANA ha dejado cicatrices profundas en la localidad, con piedras, lonas y agua incrustadas en el barranco del Poyo. La obligación es no olvidar la hora en la que llegó la alarma, cuando centenares de personas ya estaban ahogadas.