Un estudio con simulaciones de última generación resuelve el misterio de los cúmulos globulares, que son compactos de cientos de miles de estrellas con más de 13.000 millones de años y no muestran señales de materia oscura. El equipo internacional liderado por la Universidad de Surrey utilizó EDGE, una simulación cosmológica potente, para recrear la formación de galaxias diminutas. El resultado fue sorprendente, ya que surgieron cúmulos globulares clásicos, galaxias enanas y un tercer tipo de objeto, llamado enanas similares a cúmulos globulares (GCDs), que contienen materia oscura en su interior. Estos objetos podrían estar dispersos en la Vía Láctea y ser la clave para responder a una de las mayores preguntas de la física moderna. El estudio también revela que los GCDs podrían restringir modelos cosmológicos de manera más precisa que ningún otro sistema observado hasta ahora. La corriente estelar C-19 y satélites como Reticulum II, Boötes II o Draco II encajan con lo que se espera de un GCD.