Un investigador de Florida, Michał Kowalewski, calculó que se recogen alrededor de 10.000 toneladas de conchas cada año, lo que puede alterar ecosistemas. Un estudio en la Playa Larga de Saolu, en Tarragona, encontró que la abundancia de conchas disminuyó un 70% durante la temporada turística y un 60% el resto del año. Las conchas son importantes para la estabilidad de las playas y la acidez del agua. La Ley de Costas prohíbe llevarse elementos del dominio público marítimo-terrestre, incluyendo conchas, y puede conllevar una sanción de hasta 60.000 euros. En Fuerteventura, se incautaron más de 4.500 kilos de conchas y materiales en solo cuatro meses. Los expertos insisten en la necesidad de más estudios y en la importancia de evitar prácticas como el expolio de materiales.