Un estudio genético liderado por Terence Capellini y Gayani Senevirathne, publicado en Nature, revela cómo la pelvis humana evolucionó en dos pasos clave que permitieron el bipedalismo. El estudio encontró que la placa de crecimiento del cartílago del ilion se reorganiza completamente durante la formación inicial, cambiando su orientación de vertical a horizontal. Esto permitió que el ilion se ensanchara y acortara, generando un centro de gravedad más estable. Un segundo cambio, la osificación tardía del ilion, permitió que el hueso siguiera siendo flexible durante más tiempo en el desarrollo fetal, lo que facilitó el parto de bebés con cerebros más grandes. El estudio identificó los genes implicados en esta metamorfosis, incluyendo SOX9, ZNF521, PTH1R y RUNX2. Los investigadores encontraron que estos genes están presentes en ratones y primates, pero se activan en lugares y momentos diferentes en humanos, lo que da lugar a estructuras óseas distintas. El estudio sugiere que la evolución del bipedalismo ocurrió entre 5 y 8 millones de años atrás, cuando los humanos se separaron de los demás primates africanos.