En un sótano de la Universidad de Copenhague se encontraron dos botellas de vidrio que databan de la década de 1890, conteniendo un cultivo bacteriano utilizado para producir mantequilla en Dinamarca. La investigación publicada en la International Dairy Journal reveló que las bacterias, identificadas como Lactococcus cremoris, ya estaban genéticamente adaptadas para cumplir con los objetivos organolépticos de la mantequilla. El descubrimiento también mostró la presencia de bacterias contaminantes, como Cutibacterium acnes y Staphylococcus aureus, lo que sugiere una realidad incómoda sobre la higiene en las instalaciones de producción en el pasado. El estudio liderado por la Universidad de Copenhague representa un puente entre el presente y el pasado de la industria alimentaria, mostrando la evolución cultural de la mantequilla. La colaboración entre microbiólogos, antropólogos e historiadores demuestra que la ciencia y la historia pueden caminar juntas para comprender la evolución de algo tan cotidiano como un trozo de mantequilla. El descubrimiento arroja luz sobre cómo Dinamarca consolidó su reputación como país exportador de alimentos de calidad a finales del siglo XIX.