Un experimento reciente ha demostrado que la luz puede interactuar consigo misma y generar partículas fugaces. Esto se logró mediante la inclusión de mesones tensoriales en el cálculo de la dispersión de luz por luz. Los investigadores aplicaron un enfoque teórico llamado QCD holográfica, que traduce las interacciones de partículas en un espacio de cinco dimensiones. El estudio encontró que los mesones tensoriales contribuyen en torno al 12% a una restricción clave del modelo, conocida como "restricción de corta distancia simétrica". El ajuste final alcanza el 93,4%. El momento magnético del muón se ha convertido en uno de los focos más importantes de la física actual, y este estudio demuestra que los mesones tensoriales aportan una corrección positiva, especialmente en la región de bajas energías, de aproximadamente 8,5 × 10-11. Los autores del estudio son Jonas Mager, Luigi Cappiello, Josef Leutgeb y Anton Rebhan, y su trabajo se publicó en Physical Review Letters. El experimento se realizó en el acelerador de partículas del CERN, y los resultados se obtuvieron mediante simulaciones de QCD en red.